Lectura

546 páginas 20 euros

546 páginas 20 euros

Qué placer poder estusiasmarse con una lectura. Que le sirva a uno como analgésico del ser incluso antes de abrir el libro, a modo de recompensa ante la adversidad del presente.

Yo nunca he sido buen lector. Soy de los que añoran leer más y aunque sea exigente con las lecturas no es éste el motivo de mi pereza. Miles de títulos hay en la historia como para saciar la exigencia más recta. No significa esto, empero, que no pueda disfrutar de un libro como el lector más profuso, que una cosa es la cantidad, otra la calidad y otra el gusto.

Una vez hablé con un general del ejército y me apuntó una selección de obras sobre estrategia militar. Pero perdí el cuaderno y con ello una información valiosa. Es una pérdida irreparable al tiempo que entusiasmo por una lectura. Cuándo volveré yo a hablar con un general.

Ayer en la Feria del Libro fue un deleite de temas y títulos. Tanto que podría haberme dejado el sueldo premileurista en un momento. Mi situación económica es tan frágil que para comprar un libro valoro el número de páginas que tiene, por aquello de que me dura más horas. Hace muchos años, una profesora de literatura que comía chicle en clase nos contó que en la universidad le mandaron leerse dos libros para un examen, uno muy gordo y otro muy delgado. Resultando que la lectura del primero era fluidísima y la del segundo una castaña. Así que al final tardó más en leerse el famélico que el exuberante.

Yo opté por un compendio de citas filosóficas (para ahorrarme tiempo) de 20 euros y 546 páginas A4 y el Pensamiento Salvaje de Levi Strauss. Éste lo compré en la caseta del Fondo de Cultura Económica porque es una editorial a la que tengo especial respeto. Pero el muy bandido que me lo vendió me dijo que costaba ocho euros y al final me salió por 11, y solo tiene 250 páginas.

Me gustaría hablar de los libros electrónicos pero prefiero extraer una cita del libro, a buen seguro será mucho más fructífera su lectura.

“La filosofía, por ser investigación de lo racional, consiste en la captación de lo presente y lo real. Entender lo que es es el objetivo de la filosofía, puesto que lo que es, es la razón”. Hegel, Principios de la filosofía del derecho.

Menos es más

Casa Farnsworth

Casa Farnsworth


Regreso por aquí, ya de por sí cabizbajo, avergonzado por no haber venido en tanto tiempo, y me encuentro en los comentarios una ristra de spam de 6.000 píxeles de alto.

Como si no llegase yo ya aquí lo suficientemente apenado. Todos escritos en un idioma incomprensible que no dejaba leerse más de dos palabras. Enviados por un tal Manhattán. Extraños textos como uuizgfqezovc o tyyjrutelgax. Se diría escritos por un gato andando sobre un teclado.

Espero que no sean dos claves y esté originando un conflicto internacional. Aunque seguro que estoy activando algo. Porque si no ya me diréis para qué sirven.

Bien, el traductor de Google detecta el primero como inglés, y el segundo como finlandés. Pero no acierta a aportar tradución alguna de los términos. Aunque sería iluso pensar que son palabras que no tienen traducción en otros idiomas. Aunque ya me diréis como se traduce Jandemor. (NOTA: investigar sobre posibles chiquitos anglosajones o finlandeses).

Es más lógico pensar que Google no entiende el significado de ningún término, ni aunque le pongas cocacola o mamá, y siguiendo un estrafalario conjunto de algoritmos se inventa que son inglés y finlandés. Aunque a nosotros no nos queda más remedio que inventarnos que son dos claves, o al menos suponerlo. Cosa que dudo pueda algún día hacer el traductor de Google.

Prometo venir más y escribir menos.

Zoe Alameda

zoe-alamedaQué apasionante caso el de Amy Martin, mucho más que el de Zoe Alameda, a pesar de ser la misma persona. Como saben, se trata del caso de la columnista fantasma contratada por el PSOE para que escribiese artículos en la fundación Ideas, fundada por el propio PSOE. Al final la escritora de carne y hueso resultó ser la mujer del director de la fundación, que había hecho creer a todo el personal que su columnista era una reputada periodista neoyorquina que firmaba en el NY Times.

Ella arguye estar divorciada “física y sentimentalmente” de su marido (es escritora), y que éste no sabía nada. Pensé que se trataba de una venganza terrible, pero en realidad, según ha declarado, quería emular a una personaje de su novela que es escritora, una tal Adda Weinstein, que mantiene el anonimato de por vida. La novela está a punto de salir al mercado, ha indicado Zoe Alameda, creadora de escritoras fantasmas.

El caso es que a Amy Martin le pagaban 3.000 euros por artículo, y lleva dos años llenándole el bolsillo a Zoe Valdés, que son los mismos que lleva ésta preparando su novela. 3.000 euros, a estas alturas de artículo hubiese ganado ya 2.400 euros, ella digo, porque yo de momento no he visto un euro por estas palabras que están leyendo. 3.000 euros. El último trabajo que tuve como redactor me pagaban 3 euros por 500 palabras. Y a ella al revés.

Debemos también preguntarnos por qué clase de fundación paga 3.000 euros por un artículo. Porque si todavía se lo diesen a un Nobel, pero a una periodista que, no es que no exista, es que es peor aún, es que es la mujer del dueño. Viva el PSOE y los 11 millones en subvenciones que le ha inyectado a la fundación Ideas.

El desenlace de la novela es espectacular. A su autora protagonista, la anónima Adda Weinstein, la persigue un hombre superpoderoso que quiere revelar su identidad. Pues esto es precisamente lo que dice Zoe Alameda que le está ocurriendo a ella y a su marido divorciado: “Se ha visto vilipendiado de forma insólita e irracional, aplastado por una especie de enorme bola de furia que pone de manifiesto la sed de sacrificios de nuestra herida sociedad”.

Todos los que hayáis advertido el sintagma enorme bola de furia podéis imaginaros qué clase de artículos y libros escribe Zoe Alameda Amy Martin Adda Weinstein.

No serán pocos los que defiendan el derecho de Zoe Alameda Amy Martín Adda Weinstein a inventarse psudónimos, personalidades ficticias o autores falsos. Yo mismo llevo décadas usando seudónimo. La cuestión es si el contrato de trabajo se fraguó en la mesa de la cocina del matrimonio con el fin de llenarse el bolsillo de billetes o si por el contrario fue un verdadero anhelo de Zoe Alameda Amy Martín Adda Weinstein de crear una autora falsa que acabase convirtiéndose en si misma.

Pero qué quieren que les diga. ¿Qué director de una fundación pagaría 60.000 euros a una autora que no conoce? Que en 2010 estaba cayendo en este país la de Dios es Cristo.

No obstante, hay que animar a Zoe Alameda Amy Martín Adda Weinstein a que cambié el final de su novela por uno en el que al divorciado marido de la autora anónima le acaban destituyendo por tráfico de influencias y ella queda para siempre sumida en su anhelado y real anonimato.

Átomo y plano

Alguna vez al enseñarle a alguien algún trabajo me ha dicho “eso también lo hago yo”. Las primera vez que me pasó me quede insatisfecho; la segunda contesté “no te lo crees ni tú”; la tercera me hice el sordo; y la cuarta repliqué “yo también puedo coger un lápiz y copiar un poema de Lorca no te jode”.

La abstracción geométrica siempre cuenta con el rechazo de un numeroso rebaño de ovejas miopes, y los artistas que profesamos la disciplina, cada uno con su propias intenciones, hemos aprendido a soportar los directos de la raza bovina. Lo que digo es verdad porque en el fondo es normal que ante un Constable el herbívoro se maraville más que ante un cuadrado negro, acaso hipnotizado por la corrección de sus colores y la inmaculada concepción del espacio.

Se rinde el profano a la figuración extasiado ante su perfección técnica, como si no existiese la voluntad creativa del artista, como si no hubiese más que imagen especular, y desdeña la forma pura, como si él mismo pudiese hacerla. Dice, ahí no hay más que un cuadrado y tres rectángulos. No hay más que eso. ¡Si supiese cuánto casa con el principio minimalista! Y en el fondo, ahí, hay mucho más, y en la misma medida que en el reputado Constable.

El arte figurativo, por el contrario y a pesar del principio minimalista, es lo que ves, no hay más. Por eso lo llaman pintura objetiva. Sin embargo la abstracción geométrica es mucho más profunda. Creo que tiene cierto paralelismo con la estrucutra de la materia. En el modo en que se van encontrando nuevas partículas que forman las ya conocidas. Llegados al átomo surgieron después el protón y el neutrón, y de estos los quark, y dentro de pocos años comprobaremos como éstos están formados de una sencilla pero ingente cantidad de energía.

En la pintura geométrica encontramos primero la pieza. Y después las partes de ésta. Y después su limpieza. Y después la textura; y luego la línea de quarks que separan un color de otro. Se ve como un cuadro geométrico es, no solo infinitamente más profundo, sino un literal viaje a los principios de la materia.

No soy yo el primero que dice esto. Todos sabemos que toda forma es reductible a su sustancia geométrica, y esto no es otra cosa que la forma geométrica es el ladrillo de todo cuanto se ve. Llegados a este punto podría considerarse a la abstracción geométrica como la verdadera figuración, y a los paisajes ingleses mera abstracción. Pero es una chorrada.

No obstante, de la misma forma que una pintura geométrica contiene en si misma el principio de la materia, también contiene la ordenación del cosmos. Puede paracer pretencioso comparar el magno universo con un cuadro geométrico, pero es lícito por cierto. Se manifiesta en la composición del cuadro.

Un cuadro geométrico se contempla desde dos distancias, la de la composición del cosmos, en la que el espectador se sitúa a 300 centímetros de la obra; y la del nanocosmos del que hablábamos, en la que la obra se percibe a unos pocos centímetros para dilucidar las cuestiones atómicas de la limpieza y la textura.

¿Por qué la composición es representación del cosmos? Porque toda composición forma un orden, del mismo modo que el propio Universo, desde el punto de vista telescópico, también se encuentra ordenado.

Las estrellas forman formas y figuras en el firmamento. Nadie lo niega. Y las galaxias elipses, espirales y formas irregulares. Y éstas a su vez cúmulos de galaxias, a la manera de cielos estrellados por galaxias. La composición de un cuadro geométrico responde a los mismos principios.

Las partes se relacionan entre si como sistemas planetarios. A veces predomina un solemne cuadrado sobre el que orbitan pequeños elementos. Otras la composición representa galaxias sobre el plano cromático. Unas más grandes aquí, otras más lejanas allí. Y otras, la pintura geométrica, expresa la plenitud del Universo con un elemental cuadro monocromático.

Ruth Toledano

Cronista de la villa de paisano


Saber encajar las críticas es difícil. Y eso que lo único que hay que hacer es no contestarlas. Los autores no están acostumbrados a recibirlas. Enseguida se ponen en alerta y contestan con el doble de fuerza que la crítica recibida. Lo he comprobrado hoy mismo cuando he criticado a la poetisa y periodista (¿es posible aunar la belleza con la mentira?) Ruth Toledano.

Toledano es del tipo de persona que enarbola en sus bios de las redes sociales los nombres de las empresas para las que trabaja. En este caso toda la caterva de medios de Prisa, incluyendo Santillana.

Lo he hecho porque lleva dos días subiendo a Instagram fotos de los antidisturbios apostados en las inmediaciones de Neptuno. La última una en la que se ve a un policía haciéndole una foto a otro, digo yo, como recuerdo. Foto a la que añade el tag #yotambienpeguealli. Pues le he dicho que “a ver si es igual de contestataria cuando escriba en el periódico del PSOE”. Y no veas como se ha puesto.

Me dice que “se nota que no lees mucho”. Joder, si he sido suscriptor de El País dos años seguidos, sin contar los miles de periódicos comprados y/o robados a lo largo de mi vida. Que le he pagado el sueldo vamos. No te jode.

Bueno. Pues como ya de El País solo leo a E. Cué (este sí que tiene huevos); a Millas, Elorza, Vicent y Rivas, las menos veces a Gallego Díaz y a Barroso, pues la verdad no pierdo el tiempo en leer las letras que junta la farsante de Ruth Toledano. Pero he buscado a ver si acaso era cierto ese vengativo “se nota que no lees mucho”, no fuese a ser que la primogenita de Prisa tuviese un pase especial en redacción por el cual le dejasen escribir lo que le fuese en gana. Mira que no he encontrado nada de nada. (lo único esto, y relaciona la actuación de los antidisturbios con la llegada del Papa)

Decía farsante porque aquí la impostora, hablo de la versión periodista, jamás osaría de elevarle la voz a un poeta, se lanza a la calle ebria de reivindicación a echar fotos a los antidisturbios, pero es la niña bonita de todo el PSOE madrileño y la valida de Izquierda Unida, de los segundos por ser mujer, no por ser ni periodista ni poeta. Pero espera que también lo es del PP, que fue con Ruiz Gallardón como primer edil cuando la hicieron cronista de la villa: Ruth Toledano, nacida en León.

Todo esto a petición del PSOE. Y me juego las manos con las que te escribo Ruth Toledano, periodista y poeta, cronista de la villa, que tienes más amigos en el PSOE que el el barrio en el que vives. Así que me resulta muy cínico por tu parte que salgas a unirte a la masa puteada y a criticar el sistema cuando pierdes el culo por tomarte una caña con cualquier concejal o diputado del PSOE o del PP.

Digo esto porque el PSOE, el PP, El País, la Ser y el resto de HPs con los que va Toledano son los complices del problema que nos aqueja a los más desfavorecidos. Los primeros por haber endeudado el país hasta las cejas. Y los segundos, por haber callado como putas yonkis hambrientas toda la hecatombe a la que nos estaban llevando los políticos. Pero ahí la tienes, llenándose el bolsillo de billetes socialistas.

Y te digo una cosa más, Ruth Toledano, cronista de la villa, llevo quince años echando firmas en el centro y si no me conoces es que no tienes ni puta idea de la ciudad en la que vives.
(sue)

pd-eres muy guapa

Res publica

George W. Bush, lider del partido republicano de EE UU

Ahora, cada vez que vas a una manifestación, hay una caterva de oportunistas que aprovechan para airear sus banderas de la república, con el consiguiente perjuicio que nos causan a los que vamos allí a exigir derechos sociales.

Digo perjuicio porque este tipo de banderas lo único que consiguen es desdibujar el propósito principal de las manifestaciones, que no es otro que pedir que no se bajen los sueldos, se privatice la sanidad, suba el transporte o la barra de pan cueste 80 céntimos.

Muchos de los que ondean las banderas de la república creen que a través de ella no se iban a producir recortes, pero lo cierto es que entre una monarquía constitucional y una república no hay diferencia en aspectos sociales. Los que las ondean, o reivindican este sistema a destiempo, deberían darse cuenta de que España es un país de dos españas, y que la monarquía constitucional es un modelo que aúna ambas.

Pedir una república es dejar a la mitad del país fuera, y ya sabemos lo que ocurrió en el 36 cuando las dos españas se pusieron frente a frente. Unos dirán, “no, es que si la monarquía no sirve para nada, porque no tiene poderes ejecutivos para qué nos vamos a gastar la pasta”. Bueno, cierto es, pero también hay que tener en cuenta que el Rey es un profesional de la diplomacia, y que no es lo mismo enviar a un Rey a pedir inversión extranjera que a un ministro.

No olvidar tampoco que son repúblcias algunos de los países que nos estan jodiendo vivos con los recortes. O que son monarquías algunos de los países en los que no se está practicando recorte alguno, como los nórdicos.

Por otro lado, a mí España me gusta con Cataluña al este, el País Vasco al norte y Galicia por donde se pone el sol, y que una reforma constitucional de ese calibre permitiría a los nacionalismos, a buen seguro minoritarios, sacar réditos del cambio de sistema. Digo minoritarios porque, a pesar de los cientos de miles de banderas independentistas que ondeaban en la Diada, en Cataluña lleva gobernando la derecha toda la puta democracia. Así que no creo que la estrella que luce la bandera independentista tenga mucho que ver con una supuesta Cataluña independiente.

Yo soy republicano desde el 14 de julio de 1789, y después anarquista. Es éste el final del proceso de los pueblos. Pero para llegar a él, hay primero que pasar por los estadios necesarios. Pedir ahora una república es pedir una España desmembrada, o lo que es peor, otra guerra civil.

EE UU, país tan despreciado por la izquierda que pide una república, no es otra cosa que una república. Y allí los mercados campan a sus anchas, las sillas electricas a pleno rendimiento y la sanidad universal brillando por su ausencia. No, es que lo que queremos es una república socialista. Pues iros a decírselo a la mitad de España que no lo es y montamos otra guerra civil. Adeu.

Artes

Arte urbano sobre arte público

Con la legión de seguidores que hoy disfruta el arte urbano, nunca el graffiti fue tan reconocido, se ha liado un berenjenal de patatas pardas que uno no sabe ya si está viendo una obra de arte urbano, un mural festivalero o una inspiración repentina del vecino.

Yo no critico la profusión de material que fluye por las redes gracias a estos amantes del arte, pero me gustaría que fuesen más críticos a la hora de seleccionar sus fotografías. Ya no solo en lo que arte urbano se refiere, sino a la hora de elaborar sus álbumes. No hay que olviar que las fotografías ocupan espacio digital, de modo que consumen energía, y es loable ser ahorrador en lo que a energía se refiere. Es decir, ¡qué no gasteís la batería del móvil haciendo fotos a mierdas!!

Así que, en pro de la calidad de la información y el ahorro de energía, voy a distinguir entre el arte urbano y el arte público.

Entiendo el arte público como todo arte cuya exposición es libre y gratuita. Las esculturas de las rotondas, las gordas de Botero, la fotos de PHE en Recoletos o ese sublime Chillida que hay en la plaza del MACBA.

Todas estas obras son trabajos comisionados por diferentes administraciones. Esto puede parecer muy permisible, pero no hay que olvidar que si el Ayuntamiento no llega a estar presente, a costa de sus afanados billetes, pues el artista respectivo quizá hubiese pintado un enorme culo de taxista, o también esculpido e incluso proyectado.

Es de este modo el arte público un arte censurado y connivente. Recuérdese que desde hace siglos el arte público ha funcionado como extensión plástica del poder político. Sirvan como ejemplo la columna trajana, el esplendor urbano Medici, el Felipe IV ecuestre de la Plaza Mayor y hasta el Valle de los Caídos. Es siempre, por definición, un arte con un fin distinto que el de él mismo. Desde emperadores hasta alcaldes, ninguno de ellos encarga una obra por el mero arte.

A pesar de que algunas de estas obras son maestras, cualitativamente no son diferentes al paisaje tropical que un graffitero a pintado en la fachada del puticlub. Todas son encargos en las que el artista puede tener menor o mayor libertad artística, o mejor dicho, ninguna libertad artística, a juzgar por el presupuesto, el criterio de la mujer del alcalde, el concejal pintor y hasta el espacio donde quieren que les hagan su legado imperial.

Dentro del arte público existe una cosa que se llaman festivales de arte urbano, pero que son en realidad festivales de arte público en los que participan artistas urbanos. Quiero creer que en estos casos la libertad de los artistas es mayor y el interés megalómano del ayuntamiento menor. Pero va a ser imposible, más que nada por la segunda cuestión.

No obstante, el arte público es siempre un acicate para los artistas (solo no pagar material mola), y si son astutos a la hora de pactarlo con el concejal, pueden finalmente sacar apetitosos réditos del encargo. No ya solo económicamente, sino puramente artísticos. No serán los primeros que burlan la espada de la censura. En arte, es igual engañar a un concejal que a un emperador.

Después está el arte de las galerías, en donde en lugar de un concejal hay un experto en vender arte, de modo que se sustituye la intención de perdurar por la necesidad de vender, y el artista, por unas o por otras, nunca puede hacer lo que le viene en gana. Mientras el concejal dice “a ver qué me vas a hacer en la rotonda” el galerista dice “ni se te ocurra pintar un cuadrado negro”.

Y después está el arte urbano, en donde el artista no tiene más limitación que la de si mismo. Las obras no se crean para ser vendidas, y ni mucho menos para gloria que no sea la del propio artista.

El precio que el artista tiene que pagar por esta libertad es la ilegalidad de las obras. Sólo a través de ésta puede darse el arte urbano, y sólo a través de esta el artista disfruta de plena libertad creativa. Este precio, la apropiación del soporte, es inverso al que los artistas tienen en los dos casos anteriores. Aquellos cobran vendiendo parte de su libertad creativa; el artista urbano paga por disfrutar plenamente de ella.

Muchos disfrutan cuando ven una inmensa medianera de Os Gemeos con sus atrofiados amarillos y sus estampados olorosos. Claro, a estos nunca les dicen lo que tienen que pintar porque siempre hacen las mismas subnormalidades, y el concejal sabe que el engendro sonriente que le van a pintar en el pueblo, no es que solo vaya a mantener el orden, sino que lo va a reforzar.

El arte urbano, sin embargo, es un magnifico ejemplo de contrapoder artístico. Los ayuntamientos gastan miles de millones de billones de eurodólares en borrar sus obras precisamente por eso, porque no pueden impedir que un tipo pegue un cartel de Esperanza Aguirre con orejas de burro o de Rubalcaba persiguiendo pitufos. Esta es la verdadera virtud del arte urbano, que nada tiene que ver con las medianeras censuradas, los paneles de pladur coloreados o los cierres con publicidad a espray.