Silva

Elpidio José Silva

Elpidio José Silva

En España meten en la cárcel a sindicalistas (o piquetes) por manifestarse mientras el responable de robar el dinero de miles de pequeños ahorradores Blesa campa a sus anchas por su amansionado barrio, cuánto dinero sucio ocultarán las murallas de arizónicas.

Por si fuera poco, el juez Elpidio Silva, el único que ha tenido la dignidad de enjuiciar al exconvicto Blesa, está siendo juzgado por prevaricación. Es decir que Blesa está en su casa echándose gomina, Silva sentado en el banquillo y los afectados por las preferentes desesperados pidiendo justicia. Todo mientras echan a andar los tres años y un día que le han caído al sindicalista y miembro del 15M Carlos Cano.

Son síntomas suficientes para dar el sistema por corrupto. El primero en atizar a estos quistes fue el venerable Garzón, que fue también el primero en ser apartado de su puesto por prevaricación. Un juez, no olvidemos, que fue el artífice de la desaparición de ETA; el que se cargó el narcotráfico gallego, que tantos jóvenes se cobró; o el que dio un golpe en la mesa con el requerimiento a Pinochet. Ninguna de estas proezas le sirvió para que un día después de comenzar con las fosas franquistas los quistes del sistema lo apartasen de su profesión, ante la estupefacción de los ciudadanos y el silencio del gremio, demasiado cobarde.

El caso de Silva es similar y pone de manifiesto que este es un país corrupto. La separación de poderes no existe. La justicia está en manos de los políticos y los banqueros. Con Garzón se tocó la llaga a los políticos y con Silva a los banqueros.

Esto no puede ser así. Es necesaria una limpieza exhaustiva. El bipartidismo está acabado. La única forma de desenquistar el problema es a través de otras fuerzas, ni de izquierdas ni de derechas (eso nos llevaría de nuevo al bipartidismo) sino una politica social y equitativa, que las matemáticas sirven para algo.

El hostigamiento a Silva es repugnante. Y triste que los grandes medios de comunicación, que enarbolan sus hipócritas banderas de la honestidad, no tengan la dignidad de darle el apoyo que se merece. Estos medios, al igual que el bipartidismo, forman parte del pasado, están condenados a desaparecer. Son aleteos del siglo XX.

Ojalá el juez Silva reciba la misma justicia que el mismo ha tratado de impartir. Que Carlos Cano salga cuanto antes de la cárcel. Y los afectados por las preferentes consigan pronto su dinero. Vergüenza de España.

Cinta

Richard Gurley Drew

Richard Gurley Drew

Todos traicionamos nuestros propios paradigmas. Hasta el mismísimo Mondrian, defensor de lo universal, finalizó su trayectoria con el uso de cinta para trazar las perpendiculares. Basta con someter el empleo de cinta al juicio de los valores neoplasticistas, para cerciorarse de que su uso es una genuina traición a su paradigma.

Traicionar nuestros perfiles artísticos no debe entenderse como una falta de coherencia, sino coomo una suerte de necesidad de cambio, de avance. Al fin y al cabo, los diferentes puntos o matices de los que consta nuestro paradigma artístico son también límites que cercenan la creatividad.

Si Mondrian hubiese continuado fiel a su corral dialéctico jamás hubiese aportado la magnífica serie de los Boogie-woogie, donde introdujo felizmente cinta de enmascarar. Al parecer, Mondrian venía empleando la cinta para guiar las líneas del cuadro, pues se han encontrado restos de este material bajo el óleo de algunos cuadros antecesores, que, como se ve, han acabado finalmente formando parte de sus últimas obras, según escribe la museóloga Adriana Gallegos.

Me gusta entender los cuadros Boogie-woogie como una suerte de mesias artísticos que incluían en su elaboración final un elemento que iba a convertirse en el pincel de los artistas geométricos que han seguido al maestro Mondrian. Como si el neoplasticista vislumbrase que a través de este elemento, la cinta, iban a construirse las posteriores pinturas geométricas de la historia del arte. Es un caso similar al primer cuadro pintado con óleo.

La cinta de enmascarar fue inventada por Richard Gurley Drew en 1925 cuando era empleado de la 3M (Minnesota Mining and Manufacturing Company). Según se cuenta, el genio de Gurley Drew se percató de que los carroceros de la ápoca no podían usar la cinta adhesiva en sus trabajos, ya que su pegamento era demasiado fuerte y descascarillaba la pintura al levantarse, como bien sabrán los pintores geométricos que pudieran estar leyendo este texto. Vista la necesidad, Gurley Drew, en  proeza épica, magistral y apoteósica, comprendió que era necesaria una cinta de baja adhesión que no levantase la pintura al retirarla. Y así nació la cinta de enmascarar, faro del arte.

 

 

 

 

Perspectiva

MUROS. Tabacalera. Madrid. Mayo 2014.

MUROS. Tabacalera. Madrid. Mayo 2014.

No quisiera que nadie pensase a raíz de la sentencia que minusvaloro la belleza de la perspectiva, tan natural. Yo mismo soy un amante del Quatrocentto italiano, donde la ilustre señora comenzó su andadura moderna. No hay que olvidar los paisajes urbanos de Masolino o los puntos de fuga de Masaccio. Todos ellos ejemplos de distinguida perspectiva.

También lo soy de la pintura barroca, donde la diagonal campa a sus anchas en pro de la realidad. La perspectiva, como la representación del movimiento, es diagonal, línea dinámica. Imaginemos los escorzos caravaggescos o las bacanales de Tiziano, tan sugerentes y magníficos. ¿Pero entonces por qué digo lo de la perspectiva?

Las palabras de Rogelio Bacón (S. XIII) son pertinentes:

¡Oh, cuán indeciblemente hermoso sería el resplandor de la sabiduria divina y cuán infinitamente se reproduciría en su beneficio, si todas las cosas palpables geométricamente contenidas en las escrituras se nos presentaran ante los ojos como formas corpóreas! Todo lo que narra la Biblia lo percibiríamos como si estuviera en nuestra presencia. (Opus majus)

Bacon fue el primero en percatarse de que la intención didáctica de la pintura gótica había fracasado, principalmente por la falta de conocimientos en perspectiva y geometría por parte de los comitentes. Así pues, instó al Papa a que se incluyesen estos elementos en la pintura con el fin de acercar las escrituras a los fieles. Gesto que determinaria la forma de pintar en los siguientes 200 años.

Llegado el Barroco, la destreza de los maestros en cuanto a perspectiva es apabullante. El movimiento helicoidal de Bernini o la exhuberancia de Rubens son memorables ejemplos de ello. No obstante, de la misma forma que el dictado del Papa determinó la pintura precedente, así ahora lo hacían las decisiones tomadas en el Concilio de Trento. Maraval explica con certeza los objetivos de aquellas conclusiones en su excelente libro La cultura del Barroco:

La cultura del Barroco no es sino el conjunto de medios culturales de muy variada clase, reunidos y articulados para operar adecuadamente con los hombres. (…) a fin de acertar práticamente a conducirlos y a mantenerlos integrados en el sistema social.

Bien. En el siglo XIII era didactismo, en el XVII manipulación. ¿Que significa así la perspectiva en el siglo XXI? A estas alturas el didactismo y la manipulación son tan sumamente sutiles que su grado evolución es ultraavanzado. Y probablemente con el consumismo como asignatura.

No quiero decir que pintar geometría en volumen sea manipular, pero si posee un marcado componente atractivo para el espectador. El reconocimiento de una forma natural sobre un plano lo obnuvila irremediablemente por su similitud con las normas ópticas de la naturaleza. Aunque quizá esa hiponisis si pueda ser vista como un tipo de manipulación.

Bien, lo que en definitiva viene a defender la dichosa frase es que el arte, en tanto que creación, ha de estar alejado irremediablemente de la naturaleza. Decimos que el arte nace con el arte abstracto.

Acordamos entonces que la perspectiva, en tanto que reflejo de la naturaleza, no es apropiada para el arte, pues es mera copia, y claro, muchísimo menos para el arte abstracto, que ha de ser siempre fiel a su definición. Sin contar con que ha sido un instrumento de adocenamiento durante siglos.

Lo que estoy tratando de decir es que abogo por un arte no efectista. Un arte reflexivo que no empache de recursos visuales o relaciones nimias. Un arte  honesto. Creo que sería un arte que se respeta más a sí mismo.

Todo esto responde a mi interés por el arte abstracto, y en particular, el geométrico.

sue

LA ZONA FANTASMA. 4 de mayo de 2014. Gobernación

Eduardo:

Mierda de país

Originalmente publicado en javiermariasblog:

El ‘caso Gürtel’, por el que al cabo de cinco años todavía no se ha condenado a nadie. El caso Bárcenas, individuo que trabajó para el PP durante un par de decenios y al que nadie de ese partido parece haber conocido nunca; sigue sin saberse de dónde sacó los cuarenta y tantos millones que guardaba en Suiza, de los cuales nada ha devuelto. Donaciones en negro, contabilidad B. Los dirigentes madrileños Ignacio y Botella, jamás votados por nadie. Sus predecesores, Aguirre y Gallardón, se comprometieron para cuatro años, pero de lo dicho no me acuerdo. Millones gastados en las tres candidaturas olímpicas de Madrid; tres veces, tres ridículos, tres fracasos. Concesiones y coba sin fin al turbio magnate Adelson para que instalara sus casinos en la región; aún quiso más facilidades y más adulación y se marchó: otro fracaso (para los políticos, no para la población). Las autopistas de…

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Bellezza

La Fornarina (1518). Rafael Sanzio.

La Fornarina (1518). Rafael Sanzio.

Anoche pude ver por fin La grande belleza. Quedé bastante satisfecho porque es una película que reflexiona sobre el arte y los artistas. Trata de un escritor de 65 años que vive de las rentas de un libro maestro que publicó hace 30, y se dedica a ir de fiesta en fiesta en la Roma más burguesa a pasear su snobismo y celebridad.

A pesar de que me gustó mucho, la película tiene un discurso bastante retrógrado. Los ricos que salen son el paradigma de la modernidad, pero todos tienen más 50 años. Los jóvenes aparecen solo como yonkis, dementes o ignorantes, aunque todos los viejos de jolgorio no hagan más que comportarse como tales o babosear a las propias jóvenes en su papel de objetos sexuales. La iglesia católica aparece como abanderada de los pobres y  primahermana de la clase ultraacomodada, con la que comparte mantel, coctail y modus vivendi.  Salen incluso milagros.

Hay que reconocer que todo está teñido de un justo velo satírico, muy al modo de 8mm, no en vano es un género inventado por los romanos, lo que amortigua un poco el mensaje ultraconservador. No obstante, el guión está bien nutrido de citas poniendo de relieve su buen acervo cultural al tiempo que sirve a los protagonistas como disfraz de su banalidad. Desde el punto de vista técnico la peli es impecable, plagada de recursos de cámara bien empleados y en su justa medida. La fotografía… está rodada en Roma. También bebe de La dolce vita; y creo que de Fresas salvajes, la cinta de Bergman cuyo senil protagonista tiene alucinaciones del pasado.

A la izquierda

El contrato social (1762)

El contrato social (1762)

En este país si eres de izquierda tienes que odiar al Ejército, a la Iglesia, a la Monarquía, a la Policia, los EE UU, a los judios, el sushi y la ópera. Y esto, mucho me temo, es una izquierda anclada en el siglo XX.

Soy pacifista, ateo, republicano, demócrata y amante de la música, pero esto no quita para que reconozca la pluralidad de mi país. La izquierda debe ser entendida no solo como heredera, ya bisnieta, de los discursos socialistas emergidos en las revoluciones del 1848, sino como pensamiento plural, ético y respetuoso con el resto de tendencias y creencias políticas y religiosas, sin excepción, incluyendo el judaísmo.

Entender la izquierda como antagonismo de la derecha nos sitúa de nuevo en la guerra fría o a nivel nacional en las dos españas. La izquierda hoy, sobre todo en nuestro país, que arrastra todavía las cenizas de la guerra civil, debe tener el compromiso de aceptar que no todos son de su perfil político. No reconocer la existencia y respeto de otras ideas nos situa en la misma posición que la derecha franquista.

Un ejemplo bastante claro al respecto es la persistente solicitud de la república. Yo soy republicano dese el 14 de julio de 1789, pero cada vez que veo una bandera republicana pues me pongo malo. No ya porque las ondeen en manifestaciones que reclaman cosas absolutamente distintas, desvirtuando así el mensaje principal, que es el del bienestar social, sino porque ponen de manifiesto una absoluta falta de conocimiento de la situación social de este país.

Una bandera republicana es, a dia de hoy, un reflejo de la bandera franquista. Y la mitad de España siente la misma aversión por la tricolor que la otra mitad por el pajarito. Y cada vez que se ondea una bandera republicana se está ondeando la división de las dos españas. El que no vea esto es que no ha escuchado las tesis de la derecha. Y un demócrata, un ciudadano de izquierdas, tiene la responsabilidad de escuchar y tolerar discursos diferentes a los suyos. A ver si os lo metéis en el puto coco rojos.

No ver esto solo consigue enquistar más la división entre las dos españas. La izquierda de hoy tiene que pensarse sobre la base de que este es un país con una fuerte fractura política. Es responsabilidad de la izquierda construir el país bajo esta premisa. Es decir, bajo el reconocimiento y respeto de otros discursos. ¡El pensador de izquierdas es tolerante coño! Y no serlo es convertirse en un fascista, que es aquello que creeis combatir.

Me hace gracia cuando los izquierdistas detestan al Ejército por rutina. Como si Stalin hubiese llegado hasta Berlín con piruletas. Aquel que no cree en la importancia del Ejército no tiene ni puñetera idea de historia y lo que es peor, de naturaleza humana.

Yo no he ido a misa en mi vida. Y únicamente estoy bautizado porque uno nunca sabe qué le espera más allá de la materia. Pero tengo respeto por la Iglesia. Y de todo el abanico de religiones que tenemos a tiro de piedra es desde luego la que más respeto, en tanto que es el credo que más respeta. ¿Que le faltan aún muchas cosas? Lo sé. ¿Que no aceptan la homosexualidad? Cierto. ¿Qué no ven con buenos ojos follar? Lo aseguro. Pero por lo menos no proclaman yihads, sepultan a pedradas o condenan a muerte, cual mafia, a los escritores y artistas. Me duele que por este motivo todos los de izquierda censuren sin contemplaciones el papel de la Iglesia pero no tengan huevos a decir ni pio del Islam.. no vaya a aser que les corten la cabeza. Moral, izquierda, moral.

Y de igual forma con la Policia. No se puede criticar a un estamento en cuanto a tal. Cuando veo las imágenes de jóvenes tirando a matar a los antidisturbios luego me los imagino yendo a comisaria a denunciar que les han robado el coche o cosas peores, el destino es caprichoso. Más allá de esta banalidad hay que recordar que son precisamente los gobiernos de izquierda (URSS, China, Corea del Norte, Vietnam, Cuba…) los que más urgen de la fuerzas de seguridad. ¿Cómo si no se puede mantener la autoridad de un Estado poderoso? Yo estoy a favor de la implicación del Estado en la mayor parte de los aspectos de la vida. Creo en un Estado que controle la sanidad, la energía, los transportes… Un Estado capaz de sacar beneficio de todas estas macroempresas. Aquella premisa neoliberal de que estas empresas no son rentables bajo la batuta del Estado es una falacia que no busca más que repartir la riqueza de un país en unas pocas manos. Bien, para que un Estado pueda cuidar y proteger estas riquezas hace falta una policía eficaz.

Con cada adoquín arrojado a las cabeza del obrero policial habría que recordar que ha sido la policía la que ha metido en la carcel a todos los mangantes HPS de este país.

En fin. La izquierda tiene que adaptarse a los nuevos tiempos y ser realista. Debe enarbolar valores como la tolerancia, el bienestar social, el reparto equitativo de la riqueza, la ecología, la educación pública y laica; pero sobre todo, una izquierda que haya asumido sus propios errores históricos y naturalizado sus aciertos. ¡Y leer a Rousseau hostia!!

De los judios hablaremos otro día.

 

Independència

No queda tan mal

No queda tan mal

España anda alarmada con la independencia de Cataluña. Por lo que a mí respecta lo único que me interesa de este asunto es dónde va a jugar el Barça. Máxime cuando el mensaje de la independencia se está emitiendo con una absoluta falta de información.

¿Habrá fronteras? ¿Mantendrán la moneda? ¿Hará falta el visado para ir a ver a mi prima?¿Se independizará a cualquier residente o solo a los nacidos en Cataluña? ¿Y si llevo 30 años viviendo alli? ¿Y si llevo 30 años, he nacido en Sevilla y no quiero dejar de ser español? Y lo más importante: ¿Dónde va a jugar el Barça la liga?

Esto del fútbol puede parecer baladí, pero es el ejemplo más asequible de los problemas que entraña una posible secesión. Creo haber oído que la intención de la Generalitat es que juegue en la liga española. Y es desde aquí desde donde se desprenden el resto de interrogantes acerca del final del proceso.

No he oído a los líderes catalanes responder a estas pregutas fundamentales. Solo reclaman la independencia sin describir qué tipo de Estado quieren y cómo va a afectar a los ciudadanos de uno y otro país. Me duele que el pueblo catalán no reclame este tipo de cuestiones, es muy español al fin y al cabo. Esta falta de información también se da desde el bando españolista, que no explica ni reclama qué Estado nacería. Unos dicen independencia y otros no a la independencia.

También me pregunto si los soberanos catalanes han sopesado el impacto que la secesión catalana tendría entre los dos países. O qué medidas tomarían los soberanos españoles con cataluña. No es difícil imaginar que la fractura provocaría un sifín de rencores sociales. Nada de esto se habla en el debate monósilabo entre el si y el no.  Como si catalanes y españoles fuésemos ovejas. Me duele, por tanto, que esa tenue mayoría a favor del sí se comporte como un rebaño que solo pasta síes, sin preguntarse más allá en qué situación quedaría el país catalán. Lo mismo con las merinas españolas.

La única posibilidad de una Cataluña en paz (no hablo de guerras) es su entrada en Europa. Puerta que de momento está bien cerrada y puerta que el Gobierno español luchará por que lo siga estando.

Evitar la entrada de Cataluña en Europa solo será uno de los puntos de la hoja de ruta. A ello habrá que sumarle todo un paquete de medidas que canalicen el rencor de España contra Cataluña. Imagino pasaportes y visados, boicots, bloqueos comerciales, embargos y hasta éxodos.

En España el termómetro está hirviendo, y me preocupa que todo esto pudiese ocurrir.

Como alumno de la EGB he sido educado en la España de las autonomías, en la España constitucional. El 5 de diciembre dibujábamos banderas españolas y el escudo español. Y nos contaban el porqué de cada símbolo. Yo por aquella época lo bordeaba todo con un carioca negro.

Visto así debería posicionarme contra la secesión, pero en el fondo estoy absolutamente a favor de ella. Incluso de que se realicé la consulta popular. Eso si, siempre que se pongan los argumentos y los resultados de una posible independencia sobre la mesa. No podemos llevar al pueblo catalán a las urnas con un si o un no como programas electorales. Es justo que como democracias recibamos la información oportuna.

Personalmente anhelo la independencia del pueblo catalán. Estoy cansado ya de que menosprecien mi país y mi lengua. Tener a Cataluña en España es como obligar a que se siente a la mesa a un hijo de 40 años. Un día tras otro…

Por lo dicho podría pensarse que estoy a favor de los futuros pasaportes, embargos y éxodos, pero es precisamente eso lo que habríamos de evitar. Apoyo la independencia de Cataluña. Y veo urgente que si llegase a darse no se tomasen represalias de este tipo por parte del Gobierno español. Habremos de aceptar que los catalanes tengan libre circulación en España; que no necesiten visado de trabajo; que su carné de conducir tenga plena valía; o que sus empresas no estén sujetas a los impuestos que puedan estarlo las extranjeras. Aunque ellos hagan lo contrario. Y por supuesto, que el Barça juegue en la liga española.

Me temo que el proceso catalán solo finalizará una vez que se hayan independizado y vuelto a anexionar. Sospecho que una vez nacida, por fin, la nación catalana, surgirán movimientos a favor de la anexión que se pasarán 40 años presionando hasta que Cataluña vuelva a ser España. Lo que supondrá una muestra más del profundo españolismo catalán, que en definitiva ellos mismos han contribuido a edificar.

Vivamos sin miedo. Y si la mayoría de Cataluña quiere la independencia, désemosla. Nunca he sido patriota porque en la EGB serlo era ser mediofranquista, cosas de los años 70. Creo en la internacionalidad, y con Cataluña o sin Cataluña, el jamón ibérico seguirá estando igual de bueno. Esta es la única patria que tengo. Lo demás son líneas imaginarias dibujadas en los mapas.

pd- ¿Valdría si le cambiamos de nombre al pais y en lugar de España le llamamos Cataluña? Esto es lo que para mí vale la patria.