Bellezza

La Fornarina (1518). Rafael Sanzio.

La Fornarina (1518). Rafael Sanzio.

Anoche pude ver por fin La grande belleza. Quedé bastante satisfecho porque es una película que reflexiona sobre el arte y los artistas. Trata de un escritor de 65 años que vive de las rentas de un libro maestro que publicó hace 30, y se dedica a ir de fiesta en fiesta en la Roma más burguesa a pasear su snobismo y celebridad.

A pesar de que me gustó mucho, la película tiene un discurso bastante retrógrado. Los ricos que salen son el paradigma de la modernidad, pero todos tienen más 50 años. Los jóvenes aparecen solo como yonkis, dementes o ignorantes, aunque todos los viejos de jolgorio no hagan más que comportarse como tales o babosear a las propias jóvenes en su papel de objetos sexuales. La iglesia católica aparece como abanderada de los pobres y  primahermana de la clase ultraacomodada, con la que comparte mantel, coctail y modus vivendi.  Salen incluso milagros.

Hay que reconocer que todo está teñido de un justo velo satírico, muy al modo de 8mm, no en vano es un género inventado por los romanos, lo que amortigua un poco el mensaje ultraconservador. No obstante, el guión está bien nutrido de citas poniendo de relieve su buen acervo cultural al tiempo que sirve a los protagonistas como disfraz de su banalidad. Desde el punto de vista técnico la peli es impecable, plagada de recursos de cámara bien empleados y en su justa medida. La fotografía… está rodada en Roma. También bebe de La dolce vita; y creo que de Fresas salvajes, la cinta de Bergman cuyo senil protagonista tiene alucinaciones del pasado.

A la izquierda

El contrato social (1762)

El contrato social (1762)

En este país si eres de izquierda tienes que odiar al Ejército, a la Iglesia, a la Monarquía, a la Policia, los EE UU, a los judios, el sushi y la ópera. Y esto, mucho me temo, es una izquierda anclada en el siglo XX.

Soy pacifista, ateo, republicano, demócrata y amante de la música, pero esto no quita para que reconozca la pluralidad de mi país. La izquierda debe ser entendida no solo como heredera, ya bisnieta, de los discursos socialistas emergidos en las revoluciones del 1848, sino como pensamiento plural, ético y respetuoso con el resto de tendencias y creencias políticas y religiosas, sin excepción, incluyendo el judaísmo.

Entender la izquierda como antagonismo de la derecha nos sitúa de nuevo en la guerra fría o a nivel nacional en las dos españas. La izquierda hoy, sobre todo en nuestro país, que arrastra todavía las cenizas de la guerra civil, debe tener el compromiso de aceptar que no todos son de su perfil político. No reconocer la existencia y respeto de otras ideas nos situa en la misma posición que la derecha franquista.

Un ejemplo bastante claro al respecto es la persistente solicitud de la república. Yo soy republicano dese el 14 de julio de 1789, pero cada vez que veo una bandera republicana pues me pongo malo. No ya porque las ondeen en manifestaciones que reclaman cosas absolutamente distintas, desvirtuando así el mensaje principal, que es el del bienestar social, sino porque ponen de manifiesto una absoluta falta de conocimiento de la situación social de este país.

Una bandera republicana es, a dia de hoy, un reflejo de la bandera franquista. Y la mitad de España siente la misma aversión por la tricolor que la otra mitad por el pajarito. Y cada vez que se ondea una bandera republicana se está ondeando la división de las dos españas. El que no vea esto es que no ha escuchado las tesis de la derecha. Y un demócrata, un ciudadano de izquierdas, tiene la responsabilidad de escuchar y tolerar discursos diferentes a los suyos. A ver si os lo metéis en el puto coco rojos.

No ver esto solo consigue enquistar más la división entre las dos españas. La izquierda de hoy tiene que pensarse sobre la base de que este es un país con una fuerte fractura política. Es responsabilidad de la izquierda construir el país bajo esta premisa. Es decir, bajo el reconocimiento y respeto de otros discursos. ¡El pensador de izquierdas es tolerante coño! Y no serlo es convertirse en un fascista, que es aquello que creeis combatir.

Me hace gracia cuando los izquierdistas detestan al Ejército por rutina. Como si Stalin hubiese llegado hasta Berlín con piruletas. Aquel que no cree en la importancia del Ejército no tiene ni puñetera idea de historia y lo que es peor, de naturaleza humana.

Yo no he ido a misa en mi vida. Y únicamente estoy bautizado porque uno nunca sabe qué le espera más allá de la materia. Pero tengo respeto por la Iglesia. Y de todo el abanico de religiones que tenemos a tiro de piedra es desde luego la que más respeto, en tanto que es el credo que más respeta. ¿Que le faltan aún muchas cosas? Lo sé. ¿Que no aceptan la homosexualidad? Cierto. ¿Qué no ven con buenos ojos follar? Lo aseguro. Pero por lo menos no proclaman yihads, sepultan a pedradas o condenan a muerte, cual mafia, a los escritores y artistas. Me duele que por este motivo todos los de izquierda censuren sin contemplaciones el papel de la Iglesia pero no tengan huevos a decir ni pio del Islam.. no vaya a aser que les corten la cabeza. Moral, izquierda, moral.

Y de igual forma con la Policia. No se puede criticar a un estamento en cuanto a tal. Cuando veo las imágenes de jóvenes tirando a matar a los antidisturbios luego me los imagino yendo a comisaria a denunciar que les han robado el coche o cosas peores, el destino es caprichoso. Más allá de esta banalidad hay que recordar que son precisamente los gobiernos de izquierda (URSS, China, Corea del Norte, Vietnam, Cuba…) los que más urgen de la fuerzas de seguridad. ¿Cómo si no se puede mantener la autoridad de un Estado poderoso? Yo estoy a favor de la implicación del Estado en la mayor parte de los aspectos de la vida. Creo en un Estado que controle la sanidad, la energía, los transportes… Un Estado capaz de sacar beneficio de todas estas macroempresas. Aquella premisa neoliberal de que estas empresas no son rentables bajo la batuta del Estado es una falacia que no busca más que repartir la riqueza de un país en unas pocas manos. Bien, para que un Estado pueda cuidar y proteger estas riquezas hace falta una policía eficaz.

Con cada adoquín arrojado a las cabeza del obrero policial habría que recordar que ha sido la policía la que ha metido en la carcel a todos los mangantes HPS de este país.

En fin. La izquierda tiene que adaptarse a los nuevos tiempos y ser realista. Debe enarbolar valores como la tolerancia, el bienestar social, el reparto equitativo de la riqueza, la ecología, la educación pública y laica; pero sobre todo, una izquierda que haya asumido sus propios errores históricos y naturalizado sus aciertos. ¡Y leer a Rousseau hostia!!

De los judios hablaremos otro día.

 

Independència

No queda tan mal

No queda tan mal

España anda alarmada con la independencia de Cataluña. Por lo que a mí respecta lo único que me interesa de este asunto es dónde va a jugar el Barça. Máxime cuando el mensaje de la independencia se está emitiendo con una absoluta falta de información.

¿Habrá fronteras? ¿Mantendrán la moneda? ¿Hará falta el visado para ir a ver a mi prima?¿Se independizará a cualquier residente o solo a los nacidos en Cataluña? ¿Y si llevo 30 años viviendo alli? ¿Y si llevo 30 años, he nacido en Sevilla y no quiero dejar de ser español? Y lo más importante: ¿Dónde va a jugar el Barça la liga?

Esto del fútbol puede parecer baladí, pero es el ejemplo más asequible de los problemas que entraña una posible secesión. Creo haber oído que la intención de la Generalitat es que juegue en la liga española. Y es desde aquí desde donde se desprenden el resto de interrogantes acerca del final del proceso.

No he oído a los líderes catalanes responder a estas pregutas fundamentales. Solo reclaman la independencia sin describir qué tipo de Estado quieren y cómo va a afectar a los ciudadanos de uno y otro país. Me duele que el pueblo catalán no reclame este tipo de cuestiones, es muy español al fin y al cabo. Esta falta de información también se da desde el bando españolista, que no explica ni reclama qué Estado nacería. Unos dicen independencia y otros no a la independencia.

También me pregunto si los soberanos catalanes han sopesado el impacto que la secesión catalana tendría entre los dos países. O qué medidas tomarían los soberanos españoles con cataluña. No es difícil imaginar que la fractura provocaría un sifín de rencores sociales. Nada de esto se habla en el debate monósilabo entre el si y el no.  Como si catalanes y españoles fuésemos ovejas. Me duele, por tanto, que esa tenue mayoría a favor del sí se comporte como un rebaño que solo pasta síes, sin preguntarse más allá en qué situación quedaría el país catalán. Lo mismo con las merinas españolas.

La única posibilidad de una Cataluña en paz (no hablo de guerras) es su entrada en Europa. Puerta que de momento está bien cerrada y puerta que el Gobierno español luchará por que lo siga estando.

Evitar la entrada de Cataluña en Europa solo será uno de los puntos de la hoja de ruta. A ello habrá que sumarle todo un paquete de medidas que canalicen el rencor de España contra Cataluña. Imagino pasaportes y visados, boicots, bloqueos comerciales, embargos y hasta éxodos.

En España el termómetro está hirviendo, y me preocupa que todo esto pudiese ocurrir.

Como alumno de la EGB he sido educado en la España de las autonomías, en la España constitucional. El 5 de diciembre dibujábamos banderas españolas y el escudo español. Y nos contaban el porqué de cada símbolo. Yo por aquella época lo bordeaba todo con un carioca negro.

Visto así debería posicionarme contra la secesión, pero en el fondo estoy absolutamente a favor de ella. Incluso de que se realicé la consulta popular. Eso si, siempre que se pongan los argumentos y los resultados de una posible independencia sobre la mesa. No podemos llevar al pueblo catalán a las urnas con un si o un no como programas electorales. Es justo que como democracias recibamos la información oportuna.

Personalmente anhelo la independencia del pueblo catalán. Estoy cansado ya de que menosprecien mi país y mi lengua. Tener a Cataluña en España es como obligar a que se siente a la mesa a un hijo de 40 años. Un día tras otro…

Por lo dicho podría pensarse que estoy a favor de los futuros pasaportes, embargos y éxodos, pero es precisamente eso lo que habríamos de evitar. Apoyo la independencia de Cataluña. Y veo urgente que si llegase a darse no se tomasen represalias de este tipo por parte del Gobierno español. Habremos de aceptar que los catalanes tengan libre circulación en España; que no necesiten visado de trabajo; que su carné de conducir tenga plena valía; o que sus empresas no estén sujetas a los impuestos que puedan estarlo las extranjeras. Aunque ellos hagan lo contrario. Y por supuesto, que el Barça juegue en la liga española.

Me temo que el proceso catalán solo finalizará una vez que se hayan independizado y vuelto a anexionar. Sospecho que una vez nacida, por fin, la nación catalana, surgirán movimientos a favor de la anexión que se pasarán 40 años presionando hasta que Cataluña vuelva a ser España. Lo que supondrá una muestra más del profundo españolismo catalán, que en definitiva ellos mismos han contribuido a edificar.

Vivamos sin miedo. Y si la mayoría de Cataluña quiere la independencia, désemosla. Nunca he sido patriota porque en la EGB serlo era ser mediofranquista, cosas de los años 70. Creo en la internacionalidad, y con Cataluña o sin Cataluña, el jamón ibérico seguirá estando igual de bueno. Esta es la única patria que tengo. Lo demás son líneas imaginarias dibujadas en los mapas.

pd- ¿Valdría si le cambiamos de nombre al pais y en lugar de España le llamamos Cataluña? Esto es lo que para mí vale la patria.

Évole

hombre-luna

Comentaba el bueno de David Trueba que “la urgencia opinativa, que es el elemento principal de las redes sociales, tiene la virtud de la inmediatez, pero el defecto de la irreflexión. Y una opinión, para ser útil, tendría que venir algo macerada. Las redes sociales son estupendas para transmitir situaciones, sucesos, pero no para analizar sus consecuencias”. (enlace)

Lo decía a propósito del episodio de Évole sobre el 23F, que, como sabemos, hizo hervir sangre en las redes sociales pocos segundos después de su emisión. Los dedos más rápidos de la red disparando tuits a la yugular del periodista; y los dedos más rápidos de la red insuflándole a golpe de tuits libertad de expresión. Cientos de miles, millones, de un lado y del otro. Guerra Mundial de tuits.

Yo 48 horas después todavía no había podido asimilarlo. Seguía en el sofá sentado. El asombro del día anterior de ver a Garci contando la película, a Ónega y demás, aún me duraba. No se me había ido. Mientras veía el programa no podía creerlo. Estoy alucinando, me decía. No puede ser.

A esas alturas Évole era ya ultracampeón de tuits.Todos sabían ya todo. Tenían opiniones fundadas y verdaderas. “Eso es engañar a la audiencia”. “Évole a la horca”. “Los que se lo tragaron es lo que les molesta”. “Que digan la verdad de una vez”. “Nunca más le creeré nada”. Todas ellas, cientos de miles, opiniones a la ligera, de gatillo fácil.

Al día siguiente me sentía culpable de no haberme pronunciado todavía. En la tele, en la radio, en la prensa, en las redes… todo el mundo se había posicionado ya. Y el tema no era precisamente sencillo. Más bien complejo. Abre los suficientes frentes como para tener que ocuparse de ellos con calma. No se trata de si le pongo cebolla a la tortilla, sino de cuestiones que merecen una reflexión. Si es que uno quiere al menos llegar a decir algo coherente. Desde luego la respueta no puede ser inmediata, a no ser que te interese más el número de retuits que la sensatez.

Trueba esperó días hasta emitir un juicio. Yo he tenido que esperar a ver qué decía él.

Yo me lo comí con patatas todo y si hubiese tenido a Gabilondo al lado le hubiese estrangulado. Al contrario que muchos otros no me sentí engañado a pesar de tragarme el bulo, sino más bien aliviado de que lo fuese. Era la guinda que le faltaba a esta España podrida que hubiese sido verdad. No ya solo que los implicados hubiesen participado en un falso golpe de Estado, sino que saliesen en la tele contándolo en plan anecdotario. Yo trinaba.

No le guardo ningún rencor a Évole, tampoco a Garci, pero creo que podía haber contado lo mismo con diferente formato, y probablemente todo el debate se hubiese centrado en lo que el documental estaba contando.

Porque ahora, con la sabiduría que da el tiempo, los años y la reflexión (¡cuantos tuits harán falta para llegar al mismo sitio!), sabemos que aquel fue un falso golpe de Estado para legitimar la monarquía constitucional. El falso documental no dice otra cosa. Y que el tan odiado tejero, el ultrafacha, no fue más que el primero de los engañados aquel 23F. Y que todo lo que cuenta el falso documental es verdad.

Graffiti para la geometría

pintura sue373 Esmalte acrílico y pintura en espray sobre tabla DM. 100x100cm  (2013)

pintura sue373
Esmalte acrílico y pintura en espray sobre tabla DM.
100x100cm
(2013)

Suena muy bien esto de la plástica del graffiti para la goemetría. Es un poco rimbombante pero es certero. No tiene mayor misterio, como muchos advertirán. Consiste en usar los elementos plásticos habituales del graffiti, por ejemplo, el chorreto o la pintura pulverizada, para la abstracción geométrica. Esto, no obstante, constituye una contradicción en si mismo, porque estos elementos plásticos son de carácter imperfecto y la abstracción geométrica no lo es o no debería serlo.

Este texto trata de explicar el porqué de su empleo en el marco de la abstracción geométrica.

pintura sue371 Esmalte acrílico y pintura en espray sobre tabla DM. 100x100cm (2013)

pintura sue371
Esmalte acrílico y pintura en espray sobre tabla DM.
100x100cm
(2013)

Nunca he sido un virtuoso de la técnica. Ni en el graffiti ni mucho menos en la obra legal. Ni lo seré nunca. Por eso uso cinta. Si mis manos y herramientas me concediesen el acabado de la cinta me ahorraría 90 céntimos por cada rollo, aunque quizá gastaría más pintura. Ahí queda eso. Pues ni con cinta me queda perfecto oye. Así que no he podido más que rendirme a mi propia incompetencia.

La ventaja de esta imperfección es que permite que los cuadros revelen su proceso de creación, su trayectoria histórica hasta llegar a ser lo que son. Constatan una manifestación del proceso pictórico. Primero se pintó este elemento, despues este etc.. Es una cualidad que permite indagar en la memoria del cuadro. En cómo y por qué se ha ido construyendo de esa manera. “Y aquí lo tapó esta forma porque se equivocó”.

Se ve como el cuadro se va haciendo progresivamente. He tenido la fortuna de advertir que estoy empleando el mismo mecanismo que uso para mis piezas en pared (¿sé pintar yo de otra forma?). Primero una base o un fondo, una nube, luego la estructura o las letras y luego unos rellenitos para acabar. Es decir, sé cómo empieza una obra pero no cómo acaba. No solo por tanto se pone de relieve el proceso en tanto que es posible ver cómo ha sido pintado, sino proceso también en el hecho de que el cuadro se va haciendo con cada nuevo elemento que se le incluye, elemento que está determinado por su predecesor y que determinará su descendiente.

Hay en esta relación un componente profundamente vital. Portamos lo de nuestros antepasados y legamos a nuestros sucesores. La memoría, la vida, el proceso.

pintura sue370 Esmalte acrílico y pintura en espray sobre tabla DM. 100x100cm (2013)

pintura sue370
Esmalte acrílico y pintura en espray sobre tabla DM.
100x100cm
(2013)

Bien, dado que el cuadro no acaba de hacerse hasta que no se ha incluido el último elemento, existe en él no ya una imperfección, como sabemos, sino una indeterminación, un desconocimiento de cómo va a ser. Una ausencia de significado. De nuevo remite aquí al proceso vital. Quién sabe quién eres o lo que depara la vida. Estos cuadros, como la vida, se van construyendo poco a poco. El futuro está determinado por el pasado y por la posibilidad de elegir. Si meto un color desaturado o estudio paleografia.

Llegados a este punto. ¿Por qué emplear la plástica del graffiti para la geometría? ¿Es acaso lícito? ¿Se puede extraer una técnica genuinamente mural y por tanto orgánica para hacer abstracción geométrica?

Convenimos que si no es posible conocer cuál va a ser el resultado final del proceso, existe por tanto un marcado carácter azaroso, impreciso, orgánico en la obra. El chorreto, como imprecisión orgánica, pintura que se vence a la gravedad, es una constatación de este desconocimiento al que está sujeto el cuadro. ¡A saber hasta dónde van a caer los chorretones!. El error forma parte de lo indeterminado, lo impreciso, lo que está haciéndose (la  pintura cayendo), quién acaso no se equivocaa en la vida.

pintura sue367 Esmalte acrílico y pintura en espray sobre tabla DM. 100x100cm (2012)

pintura sue367
Esmalte acrílico y pintura en espray sobre tabla DM.
100x100cm
(2013)

El chorreto intensifica las cualidades procesales del cuadro. hablan de las mismas cuestiones. La memoria, la imprecisión, la indeterminación de la vida, el error. Ahora bien, ¿es lícito considerar al chorreto un error, imprecisión, cuando ha sido hecho al efecto? Aquí llegamos a al última cuestión.

La plástica del graffiti para la abstracción geométrica pone de manifiesto un proceso importante. Mi proceso vital. Son una manifestación pictórica de mi trayectoria artística. Yo solo he pintado graffiti. Todo lo que sé (si es posible saber) en cuanto composición, a estructura, a color, a textura, lo he aprendido del graffiti, no es de extrañar que la obra legal y la ilegal sigan procesos cercanos. Cuando se incluyen chorretos o texturas aerosoladas se está incidiendo en mi formación plástica como escritor de graffiti. Se apela a mi aprendizaje, a mi proceso vital.

7 semanas

Es el tiempo que he estado sin internet ni televisión. Una experiencia bastante sencilla de superar si uno está bien provisto de quehaceres. Y a la hora de saciar el apetito audiovisual basta con la videoteca que se disponga.

Lamentablemente el lector de discos de mi ordenador no me ha permitido disfrutar de mis títulos favoritos, así que he tenido que ir tirando con las apenas ocho películas que tenía en el disco duro. He visto Apollo XIII siete veces, el Hobbit unas seis, Elysium cuatro y así sucesivamente. Afortunadamente tenía guardada Harakiri de Kurosawa, una de sus mejores películas seguro.

Es bueno desconectar tecnológicamente. Se despiertan otras facetas personales que de otro modo quedan veladas por el estruendo digital. Allá cada cual como se las apañe. Yo he tenido que escribir, poco, con open office, lo más parecido a la clásica página en blanco.

No obstante es recomendable estar bien ataviado de buena música, sobre todo aquellos acostumbrados a escucharla a través de la red. Aquí no tuve problema porque había tomado la precuación de descargarme algunas brillantes sesiones del dub techno de Cliff Tower en Soundcloud, plataforma gratuita y rebosante de musica talentosa. Gracias a la desconexión he tenido oportunidad de conocer el concierto para clarinete K622 de Mozart. Una pieza magistral, bella, complejísima, en la que Mozart hace gala de su genialidad utilizando la música a su antojo como puro creador. Subiendo, bajando, volviendo atrás, reinterpretando la melodía, completándola… 12 minutos de obra maestra con mayúsculas. Cuando palme quiero que escuchéis este allegro en mi recuerdo.

Ahora ya tengo internet, pero me niego a tener tele, he desperdiciado demasiado tiempo ya con ella, y te invito a que tomes la misma determinación. Es mucho mejor verla a través de la red. Sin ir más lejos estoy deseando ver Top Chef, que como lleva ya tiempo podré ver los programas seguidos.

El vídeo que os presento en uno en el que tuve el entusiasmo de poder trabajar con mi hermana. Es un vídeo que tiene dos lecturas. La primera es una alegoría a la edad y belleza de Irene. La segunda es una alegoría al arte público y gratuito.

Ridículo

Ahora que vivimos esta época tan nefasta, me doy cuenta como cuanto mayor ha sido mi desencanto más mi despreocupación, cuando debería ser a la inversa. Lo noto en aspectos como mi profundo desdén a la política, antaño seguida, en favor de otro tipo de temas evasivos.

Uno de los más seguidos es la cosmología. No ya por puro afán de conocimiento, sino por permitirme la bendición de alejarme de este miserable planeta miles de millones de años luz. Envidio a la Voyager 1 por haber salido por fin de este sistema solar, 35 años le ha costado.

Cuanto más lejos estoy mejor me encuentro, asi que si orbito alguna estrella de neutrones lejana, o si me encuentro a 10 elevado a menos 35 segundos del big bang, estoy cojonudo. Ahora bien cuanto más cercano es lo que me ocurre, más me molesta. Así que si por ejemplo veo a la alcaldesa de Madrid pues me pongo malo. Y si la veo hablar inglés pues empeoro. Y la cosa se pone grave cuando mezcla el inglés con el español.

Alguien ha dicho de forma muy sabia que las olimpiadas de Tokio eran las de la contención y las de Madrid las de la especulación. Claro, hay que tener en cuenta que reclamaba unas olimpiadas un cargo que no ha sido elegido por los madrileños, sino elegido a dedo y sin ninguna experiencia política. Un cargo analfabeto que nos ha dejado en ridículo a todos con su inglés paleto y con la actitud de una vieja fascista que enarbola el conservadurismo y los valores ultracatólicos. No hay que olvidar que es la mujer de un ex presidente de Gobierno que originó una guerra sin el beneplácito de la ONU. Y las olimpiadas son una fiesta universal, y no solo para ricos o católicos. ¿Alguien ha visto alguna vez a Botella hacer algo por algún inmigrante? Ésta a los musulmanes los ve como extraterrestres.

No se puede ir a pedir unas olimpiadas con dos perlas gigantes colgando de las orejas y maquillada como una cacatua. Como si la hubiese vomitado Serrano. Las olimpiadas se las dan a los jóvenes. A los que transmiten ilusión y cambio. Se las dan a las ciudades limpias y esperanzadoras. A las que quieren dar luz, y no a las reaccionarias.

Ana Botella