
Carta de colores
Cuando llegue ese momento yo me convertiré en artista del ADN. En primer lugar porque yo soy un profundo defensor de la ciencia y sus posibilidades, y en segundo porque el arte ha de exprimir todas sus vericuetos.
Crearé, por medio de la manipulación genética, una pieza de arte viva con forma de castaña sobre la que emerjan dos trompetas que reciten incansablemente textos de cervantes de noche y sonidos de claxon de día. He pensado en la complejidad del proyecto, pero creo que incorporándoles unas cuerdas vocales de loro y unas cuantas neuronas del propio Cervantes, que andará en aquellos días aún quemándose las cejas, todo estará resuelto.
No he pensado en el color de la castaña, aunque creo que lo apropiado sería que su dermis tendiese a la plástica de los vestidos de faralaes.
Mi siguiente proyecto consistirá en una oreja sorda con tres cuernos que segregue bilis con olor a pulpo. Me gustaría poder acoplar una pata y una mano para que pueda arrastrase por la sala del museo. Lo interesante de esta pieza es que hará las veces de cenicero porque sólo se alimentará de colillas de cigarro. La llamaré Úrsula.
Lo mejor de todo es que iré perfilando la técnica, adoptando los nuevos adelantos y, claro, influenciándome de mis colegas de vanguardia.
Intuyo que con el tiempo podré incluso hacer que mis propias piezas se apareen entre ellas. Me cuesta imaginar el resultado entre una pieza con forma de tostada que genera pompas de jabón y permite que las semillas germinen sobre ella y una bola aterciopelada con 35 ojos y un zapato por sombrero. De esta última me gustaría que no durmiese nunca de tal modo que desarrollase un sentido del humor terrible. Supongo que tendrá que llevar bigote.
Pero, ¿cuál sería mi obra maestra? Creo que tendería más al formato de la Mona Lisa que al Guernica. Así que a lo mejor lo adecuado sería crear un ser con muchos brazos para ponerle muchos relojes. Y como lo de que las piezas se coman las cosas da mucho juego, cada vez que se le gaste un reloj y se lo coma del grifo de su nuca te puedas servir una caña.
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