
Lo mejor para abrir el apetito
En Madrid puede que no tengamos nociones de marketing (marketing), ni pinos sobre los que otear el horizonte marino, tampoco un Ferrán Adriá castizo, pero podemos estar orgullosos de tener el restaurante El Bocho, la versión madrileña de El Bullí.
Que nadie se engañe, aquí no sirven paella inflada o piruleta helada de espárragos y trufa negra. El Bocho desconoce que se pueda crear algo más allá de los callos o las lentejas, o que existan manteles diferentes a los de cuadros.
Ahora bien, comer en él es mucho más difícil que hacerlo en El Bulli, incluso ahora que está cerrado. En El Bulli tienen una lista de espera de varios años y el Bucho tiene una cola eterna. No es una cola larga, basta con que tengas a dos delante para que puedas ver como brotan las patatas que te van a poner con las costillas (en idioma Adría se dice yogur de patata con batido de costilla y melón).
La distinción del Bucho se mide en que tiene menos mesas que El Bulli, lo que acentúa la imposibilidad de hacerse con cualquiera de ellas. Antes de que el comensal sea sentado, son aireadas al humo grasiento del local para que el sudor de la camarera aumente. Asimismo el propio comensal debe esperar de pie aunque haya dos mesas vacías y un hambre de perro.
La situación comienza a hacerse tan dolorosa que los que están en la cola se lo cuentan entre ellos. Aunque hay algunos que creen que esperar por El Bocho mola y también lo dicen. Ilusos tiene que haber en todos los sitios.
Los dueños son conscientes de su extremada lentitud y gratitud con el cliente, de modo que han colocado en fardo de Holas y Diez Minutos en la única mesa en la que podrían uno aplacar los dolores de la espera en pie. A modo de peluquería.
Supera eso Adrià.
El menú está a 12 euros.
2 comentarios hasta ahora
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ahí que esperamos y ahí que nos fuimos… como nos queda cerca de casa, voy a pedir mesa ahora para cenar en Navidad, qué dices?
Comentario por la condesa descalza agosto 6, 2011 @ 8:21 pm[...] El Bocho [...]
Pingback por Arola « Camisa blanca de mi esperanza agosto 24, 2011 @ 6:52 pm