Archivado en: General
Si quedas con él para ir a comerte un menú a El Bocho seguro que acude con su Harley y sus Ray Ban de sheriff de Arizona. Seguro que compró la moto allí mismo, a algún motero empellado por narcaotráfico, porque así molaba más: “La compré en Cave Creek, cerca de Fenix, a un Hell Angel que se la había robado a un pijo neoyorquino”, dirá altanero por su afán de molismo.
Sergi Arola, tanto mola, que pronuncia “rediojed”. Y si tiene ocasión te suelta toda la retalía de grupos rockeros de los 70, todos ellos blancos herederos del rock & roll más sudista de los iunaited esteis.
Cuando don Sergi Arola, ya no mola, prepara un plato ve billetes y monedas en lugar de ingredientes. Dos billetes de 100 dólares confitados con uno de 500 euros y tres monedas de oro en su esencia de DINERO.
El catalán aterrizó en Madrid para llenarse los bolsillos del caviar y las langostas de la clase alta capitalina. Y a él mismo le importa un rábano (o debería decir franco suizo?) la ciudad, sus ciudadanos y todo lo que no sea el color del poderoso caballero.
Seri Arola, que poco molas, tiene los brazos llenos de tatuajes y un ayudante con rastas que le pela los ajos. Lo hace para que no se le note el cinismo extremo y roñoso que le corre por las venas. Porque vete tú a cenar a Gastro Arola, con tus tatuajes y con tus rastas a ver si tienes los huevos de entrar.
Lo digo porque en este restaurante es absolutamente imprescindible que los hombres vistan chaqueta para sentarse en una de sus susntuosas mesas, todas ellas montadas con cubiertos de plata al más puro estilo del Antiguo Régimen.
Arola, vete a tomar el pelo a Barcelona. (todos mis respetos para Xavi y Tapiès)
Desde aquí propongo que diez moteros del infierno reserven el apartado VIP de Gastro Arola para celebrar que Bill Smithson ha salido de la cárcel, y cuando lleguen a la recepción como ninguno va a llevar chaqueta destrocen el local y recuperen la harley de don Sergi Arola, que poco mola.
Dejar un comentario hasta ahora
Deja un comentario
