
¿Cómo se te queda el cuerpo?
A Gadafi no lo encontrarán soldados uniformados estadounidenses, sino civiles metidos a soldados kalashnicov en mano, siempre gracias al apoyo del tonelaje explosivo de la OTAN, que ha pasado de intervenir directamente a no dejarse ver por cámara alguna. Lo que ha llovido desde Vietnam.
A Franco lo dejaron morirse de viejo (Buen viaje excelencia, de Albert Boadella, hace un retrato exhaustivo de los últimos días del dictador que os recomiendo). Cuánto no daríamos por haber visto una foto de Franco como la que se avecina de Gadafi. Todos los dictadores deberían morir en la cárcel.
La camocha de Muamar el Gadafi vale un millón de euros, vivo o muerto, pero es más fácil y barato llevar a un fiambre que a un vivo, así que que nadie se alarme si en lugar de ver la foto de un dictador atemorizado vemos la de un cadaver desfigurado, lleno de polvo y sangre seca.
Muchos hubiesen querido la misma suerte para Franco, ¿pero qué utilidad tiene asesinar a un dictador después de 40 años de dictadura? Es mejor juzgarlo, avergonzarlo y enchironarlo hasta que su Dios venga a llevárselo del pescuezo.
Quizá muchos veamos el caso libio como algo del tercer mundo, pero no hay que olvidar que si tiras una piedra fuerte desde Italia llega a Trípoli, y que los mismos años que lleva Gadafi en el poder son los mismos que se tiró Franco en España. Se podría decir que Gadafi es la versión musulmana de Franco con final feliz. Lástima que España no tuviese petróleo.
Adiós.
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