Camisa blanca de mi esperanza


Tàpies
febrero 6, 2012, 8:32 pm
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Ante una de sus últimas obras (foto:Tejederas)

Escribo esta entrada en deuda con la genialidad de Antoni Tàpies. El artista ha fallecido hoy, 6 de febrero de 2012, y no puedo más que agradecerle la belleza contemplada en sus cuadros con el humilde homenaje de mis palabras.

Conocí a Tàpies hace muchos años, en la universidad, cuando descubrí a otros tantos ávido de nuevos nombres y estilos. Muchos de estos ahora se hallán en el espacioso cajón del olvido, pero no es el caso de Tàpies. Recuerdo cuando me entrevistaron para trabajar en el Museo Thyssen como auxiliar de sala. Me preguntaron qué me parecía la colección, y yo dije que era una excelente colección, que permitía ver obras maestras desde los siglos XII al XX, pero que no tenía ninguna obra de Antoni Tàpies. La mujer trajeada asintió.

Contemplar un Tàpies es un ejercicio de percepción arqueológica. El artista nos va mostrando a través de los diferentes elementos del cuadro su proceso de creación. Cada elemento es un estrato en el que el espectador-arqueólogo puede conocer nueva información sobre la obra. Un cuadro de Tàpies es un viaje hacia su proceso de creación, hacia las diferentes capas que van conformando el cuadro. Se trata de bucear en la materia y su proceso de creación.

Yo no comparto las mismas ideas que Tàpies. Su informalismo, su organicidad, su materia, su interés en el proceso son contrapuestos a mi doctrina… pero que jolgorio poder desvelarle los pasos al maestro. Saber que en último término usó espray negro para tachar el ocre polvo de marmol. Aquí le rascó con un destornillador antes de que la materia secase, y ha dejado a la vista el soporte, aquí finalizó con una cruz… pero siempre moderno, actual, transgresor. Alejado de las mieles del paisaje, de la figuración. Incluso en los últimos años de su vida siguió indagando los misterios de su lenguaje. Ya sea pintando dos mantas con plástica blanca siendo ya un octogenario tardío, o esencializando su quehacer en una negra cuz sobre la textura mural desnuda de sus cuadros.

Ayer mismo, señor Tàpies, hable de sus búsqueda de la pincelada única, el brochazo suficiente que otorgue el alma a la forma. Hoy creo poder decirle lo contrario a lo que pensé siempre: Sí, se puede ganar una partida de ajedrez de un solo movimiento, y se puede completar un cuadro de uno solo brochazo. Adeu maestro.


3 comentarios hasta ahora
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Yo también siento la muerte de Tapies. Me gusta las cosas tan bolnitas que dices de el, pero amigo, a mi un calzonzillo tachado con una cruz, la verdad, no me gustaría para mi salón.

quizá no entiendo de pintura, bueno seguro, porque el que más me gusta es Velazquez.
Te mando un beso

Comentario por Mª Ángeles Martín Mendoza

Con que te guste Velázquez ya es suficiente!!!

otro beso para ti muak!

Comentario por Eduardo

Tengo muy presente nuestra visita a su Fundación… Grabada en la memoria. Se van los grandes, y nos quedamos solos.

Comentario por la condesa descalza




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