Carmena

El caso de los tirititeros encarcelados por apología del terrorismo ha puesto a funcionar todo el mecanismo propagandístico de las dos ideologías. Unos recuerdan que en la serie Cuéntame lo que pasó aparece un graffiti con un gora eta. Otros, que se sirvan en una bandeja las cabezas de la concejal y de la alcaldesa, que recordemos, pasa examen todos los días ante los medios de comunicación. Yo no he visto Ayuntamiento de Madrid más vigilado que el suyo. Podían haberlo hecho cuando Granados se estaba llenado el bolsillo a mansalva.

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La cuestión es que el posicionamiento es inflexible. O se está con los tirititeros o con la ley. Este maniqueísmo lo comparten en igualdad de condiciones los dos bandos. Todavía seguimos con los dos bandos. La derecha usa sus altavoces mediáticos. Y la izquierda sus redes sociales. Y los dos siguen con la misma severidad sus posicionamientos.

Esto quierde decir que estás con ellos o contra ellos. O encajas plenamente en cada una de las piezas de su sistema, es decir, o te conviertes en una oveja, o eres del bando contrario.

Un ejemplo muy ilustrativo han sido las críticas que Carmena ha recibido desde sus filas por pedir disculpas. Porque Carmena, que no es de colores puros y si más de matices, al contrario que una buena porción de la marea que la sigue, tiene muy presente, cuando se disculpa, que hay miles de víctimas que han perdido a sus padres, madres e hijos. Coño que eso es muy duro. Y Carmena lo tiene presente.

Defiendo la libertad de expresión. Pero también defiendo el derecho a no ser insultado. No es difícil ponerse en el pellejo de una de esas víctimas y saber la indignación que puede sentir cuando ve a una marioneta frivolizar con los que mataron a su amigo.

Que los metan en la cárcel me parece excesivo. Pero también es excesivo disculparles de todo. En cualquier caso estos tirititeros han puesto de manifiesto que son unos pésimos artistas. Puertas ocultas tiene todo texto para decirse lo que se quiera sin alertar a Torquemada.

Con todo, espero que los encarcelados no tengan hijos. Matar a una monja en un espectáculo para niños refleja un extremismo peligrosamente lleno de odio.; un desconocimiento absoluto de los cánones del teatro, y un nivel de mendruguez que confirma su posicionamiento radical y obtuso. Y con él, la del resto de intransigentes que no son capaces de tener pensamiento propio.

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Dice la neurociencia que cuanto más se escribe más fácil es escribir, aunque eso ya lo sabía yo, que hace un año que no vengo por aquí.

El artículo me ha motivado a volver. Quizá también porque hoy  he leído algunos blogs que me gustan y no leo lo que debería. Lo cierto es que he vuelto a la profesión hace seis meses, tiempo que he necesitado para desoxidar el engranaje de la escritura, que llevaba años en blanco, desde que la profesión me abandonó en 2009.

No hay prueba más irrefutable del mal estado del circuito que el tema de este texto, que no puede explicar más que el porqué de no escribir, sin ápice de reflexión, vacio de aportaciones, vagamente dormido en el colchón de la sequía creativa. Metáfora pésima.

Y el mundo tiene para escribir infinitas galaxias.

 

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Ayer Soledad y yo nos besamos por primera vez. Fue nada más vernos en la puerta del Reina Sofia, bajo el tejado rojo de Novell. Habíamos hablado durante horas sobre cómo sería el primer beso. Y habíamos convenido aplazarlo todo lo posible con el fin de ansiarlo un poco más. Todo lo echamos por tierra cuando por fin nos encontramos.

Llegó tarde. 19 minutos según el reloj del Wasap. Apareció de repente. Con paso rápido y zancadas levemente más grandes de lo normal. Llevaba un ritmo intenso y seguro que le hacía mover la cadera de una forma especialmente sexy. Fueron apenas cinco pasos, pero qué cinco pasos. Cola harían los mejores directores de cine de la historia por poder filmar esos cinco pasos.

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Llevaba un vestido negro corto con lunares blancos. Y una chupa de cuero estrecha abierta que dejaba entrever un escote velado por la gasa del vestido. Mientras adelantaba a la gente y venía hacia mi sonreía mirando al suelo. Quizá porque ella ya me había visto. La seguí con la miraba mientras se acercaba y en seguida alzó su cara. Sus dos ojos azules y grandes me miraron. Entonces sentí que me penetraban el alma. Como si la luz que irradian me atravesase el cuerpo con rayos. Soledad tiene los ojos en alta resolución. Y cuando te mira, lo que está más allá de sus ojos está fuera de foco.

Conseguí zafarme del poderoso encanto de sus ojos, ello a pesar de que a medida que se acercaba éstos se iban haciendo más grandes, pero quedé atrapado por sus labios. Los llevaba en rojo mate. Perfilados como solo una fotógrafa puede hacerlo. Los labios de Soledad son de anuncio de pintalabios. Y cuando los ves cómo te sonríen dan ganas de comprar carmines. El rojo era tal que hasta el mismo tejado del museo se avergonzó.

Fue entonces cuando pude verla de frente. Seguía sonriéndome. Era mucho más guapa que en sus fotos. Tenia la cara inmaculada. Su piel blanca combinaba geométricamente con sus dos puntos azules y la línea roja de sus labios. Un paisajista vería un cielo azul sobre un valle nevado por el que cruza un tren rojo. Lo que está claro es que tenía un balance de blancos exquisito. Estaba buenísima.

FRAGIL

No sentí nervios en ningún momento, estaba demasiado ocupado contemplando. Pero cuando quedaban un par de metros para el encuentro la patata se me puso a doscientos. Entones todo lo que no había estado de nervioso se me sumó a lo que ya estaba y me puse mucho más nervioso todavía. Hasta el punto de que lo único que podía recordar de las decenas de horas que había reflexionado sobre este encuentro, era que quería agarrarla por la cintura. Así que alcé los brazos de forma automática como si mi pensamiento lo formase esa única idea. En ese momento sus labios entonaron un hola celestial que me sacó del aturdimiento un segundo antes de que nuestros cuerpos se encontrasen. —Hola, respondí con esfuerzo olímpico.

Entonces nos encontramos. Yo introduje mis manos por su cintura. Llevaba semanas deseándo hacerlo. La recorrí por cada lado hasta que se encontraron atrás. Aquello superaba con creces lo imaginado. Era una cintura delgada y estrecha. La única capaz de elegancia. Presionando levemente el costado percibí sus costillas, produciéndome de nuevo cierto desvanecimiento, que solo pude evitar cuando vi sus brazos alzarse hacia mi cuello con una sonrisa que me inspiró una calidez y cercanía por la que no pude más que rendirme a su encanto.

Me besó en la boca. Y a contiunuación nos besamos diez veces más. Sin querer puse mis manos en sus caderas. Nos besábamos y nos sonreíamos, así una vez y otra. Besos en la boca o en la comisura de los labios. Besos mientras ya nos abrazamos. Besos por parejas y besos pequeños. Besos ansiosos. Besos con alegría. Un beso mucho mas lento que el resto. Un beso mas largo. Fueron 30 segundos de besos. Ingenuos de nosotros que nos preguntábamos cuándo sería el primer beso.

Poco después nos dimos la mano y bajamos paseando hasta El Matadero. Estampa nos esperaba.

Actores

Gabino Diego y Santiago Segura en Torrente 4

Gabino Diego y Santiago Segura en Torrente 4

España es un país de actores y lo atestiguan las 700 comedias de Lope. Fue en aquel glorioso castellano donde comenzó a forjarse nuestra tradición dramática. Un teatro, un guión, que bebía de la pura vida española, y que como tal, no podía nutrirse por más que villanos, pícaros, hilarantes y sanchopanzas. Todos ellos de enorme inteligencia y capacidad irónica, y todo ellos feos gordos y atractivos.

Dignos sucesores de estos personajes han sido las grandes fuguras del cine español. Sirva de ejemplo la escena en la que, en torno a una mesa, José Luis López Vázquez, Gracita Morales, Manuel Alexandre, Agustín González y Casen se reparten el botín que tienen planeado robar en el banco en que trabajan. Gracita pide para comprarle unas gafas a su vecina mayor, pero acaba, como el resto de sus compinches, pidiendo para un apartamento en Torrevieja. Destila de inmejorable forma Atraco a las tres el estilo español. Mezquino, realista, esperpéntico, cómico…

Junto a José María Forque, aporta también inmensos tesoros a la tradición el maestro Berlanga, como es bien sabido por todos. A él y a mi padre les debo la admiración por Pepe Isbert, cuya irrepetible voz ya me fascinó desde niño. “Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación y os la voy a dar”. Qué finura la de Berlanga al retratar el meollo español ante la llegada de los americanos.

Por lo dicho se pudiera pensar que la ficción española es una oda a la banalidad, la chorrada y lo vulgar. Pero ya desde Calderon el teatro español brilla con discursos universales e imperecederos. No solo surgidos de la boca de reyes, príncipes y caballeros, sino de bufones, muertosdehambre y fulleros.

Porque el arte español no ha sido nunca de trono o toga, y si más bien de arapo y huevo frito. No hay aportación española a la cultura universal que sea de ricos ornamentos y si más bien de pedigueños. El teatro español nunca ha sido de galanes. Porque Don Juan, el único que se acercaba a tan dudable honor, se saltaba la tapia de los conventos para fornicar con las monjas o colarse por las ventanas para cumplir con jovencitas ávidas de un primer amor.

El buen cine español siempre ha estado ligado a estos matices. El propio Almodovar participa de la tradición española en muchas de sus mejores películas, sobre todo las de la primera época. Válido es el ejemplo de Chus Lampreave, Carmen Maura y Verónica Forqué en Qué he hecho yo para merecer esto. No olvidemos que la protagonista asesina a su marido con una pata de jamón repelao… alli, en su minúscula cocina en las inmensas colmenas de edificios que hay en el Barrio de la Concepción junto a la M-30. Soledad como me gustas…

Y por fin hoy, recogen este valiosísimo testigo una generación de actores dignos de lo que han de representar. Son Santiago Segura, Julian López, Carlos Areces, Paco León, Javier Cámara, Fernando Tejero y otros que no recuerdo. Ellos son los encargados y capaces de continuar con una tradición de siglos. Si les acompañen los guiones podremos disfrutar de una nueva camada de actores a la altura de nuestro teatro. Mucho se ha criticado a Segura por Torretente. Y es cierto que las películas priman más la risa fácil que el sustrato que hace grande a las películas. Pero también es cierto que es heredera de todo aquello de lo que se viene hablando desde el punto de vista actoral. Y nada mejor que ver al nuevo José Luis López Vazquez o al nuevo Tony Leblanc en pantalla encarnando lazarillos o buscones.

Silva

Elpidio José Silva

Elpidio José Silva

En España meten en la cárcel a sindicalistas (o piquetes) por manifestarse mientras el responable de robar el dinero de miles de pequeños ahorradores Blesa campa a sus anchas por su amansionado barrio, cuánto dinero sucio ocultarán las murallas de arizónicas.

Por si fuera poco, el juez Elpidio Silva, el único que ha tenido la dignidad de enjuiciar al exconvicto Blesa, está siendo juzgado por prevaricación. Es decir que Blesa está en su casa echándose gomina, Silva sentado en el banquillo y los afectados por las preferentes desesperados pidiendo justicia. Todo mientras echan a andar los tres años y un día que le han caído al sindicalista y miembro del 15M Carlos Cano.

Son síntomas suficientes para dar el sistema por corrupto. El primero en atizar a estos quistes fue el venerable Garzón, que fue también el primero en ser apartado de su puesto por prevaricación. Un juez, no olvidemos, que fue el artífice de la desaparición de ETA; el que se cargó el narcotráfico gallego, que tantos jóvenes se cobró; o el que dio un golpe en la mesa con el requerimiento a Pinochet. Ninguna de estas proezas le sirvió para que un día después de comenzar con las fosas franquistas los quistes del sistema lo apartasen de su profesión, ante la estupefacción de los ciudadanos y el silencio del gremio, demasiado cobarde.

El caso de Silva es similar y pone de manifiesto que este es un país corrupto. La separación de poderes no existe. La justicia está en manos de los políticos y los banqueros. Con Garzón se tocó la llaga a los políticos y con Silva a los banqueros.

Esto no puede ser así. Es necesaria una limpieza exhaustiva. El bipartidismo está acabado. La única forma de desenquistar el problema es a través de otras fuerzas, ni de izquierdas ni de derechas (eso nos llevaría de nuevo al bipartidismo) sino una politica social y equitativa, que las matemáticas sirven para algo.

El hostigamiento a Silva es repugnante. Y triste que los grandes medios de comunicación, que enarbolan sus hipócritas banderas de la honestidad, no tengan la dignidad de darle el apoyo que se merece. Estos medios, al igual que el bipartidismo, forman parte del pasado, están condenados a desaparecer. Son aleteos del siglo XX.

Ojalá el juez Silva reciba la misma justicia que el mismo ha tratado de impartir. Que Carlos Cano salga cuanto antes de la cárcel. Y los afectados por las preferentes consigan pronto su dinero. Vergüenza de España.

Cinta

Richard Gurley Drew

Richard Gurley Drew

Todos traicionamos nuestros propios paradigmas. Hasta el mismísimo Mondrian, defensor de lo universal, finalizó su trayectoria con el uso de cinta para trazar las perpendiculares. Basta con someter el empleo de cinta al juicio de los valores neoplasticistas, para cerciorarse de que su uso es una genuina traición a su paradigma.

Traicionar nuestros perfiles artísticos no debe entenderse como una falta de coherencia, sino coomo una suerte de necesidad de cambio, de avance. Al fin y al cabo, los diferentes puntos o matices de los que consta nuestro paradigma artístico son también límites que cercenan la creatividad.

Si Mondrian hubiese continuado fiel a su corral dialéctico jamás hubiese aportado la magnífica serie de los Boogie-woogie, donde introdujo felizmente cinta de enmascarar. Al parecer, Mondrian venía empleando la cinta para guiar las líneas del cuadro, pues se han encontrado restos de este material bajo el óleo de algunos cuadros antecesores, que, como se ve, han acabado finalmente formando parte de sus últimas obras, según escribe la museóloga Adriana Gallegos.

Me gusta entender los cuadros Boogie-woogie como una suerte de mesias artísticos que incluían en su elaboración final un elemento que iba a convertirse en el pincel de los artistas geométricos que han seguido al maestro Mondrian. Como si el neoplasticista vislumbrase que a través de este elemento, la cinta, iban a construirse las posteriores pinturas geométricas de la historia del arte. Es un caso similar al primer cuadro pintado con óleo.

La cinta de enmascarar fue inventada por Richard Gurley Drew en 1925 cuando era empleado de la 3M (Minnesota Mining and Manufacturing Company). Según se cuenta, el genio de Gurley Drew se percató de que los carroceros de la ápoca no podían usar la cinta adhesiva en sus trabajos, ya que su pegamento era demasiado fuerte y descascarillaba la pintura al levantarse, como bien sabrán los pintores geométricos que pudieran estar leyendo este texto. Vista la necesidad, Gurley Drew, en  proeza épica, magistral y apoteósica, comprendió que era necesaria una cinta de baja adhesión que no levantase la pintura al retirarla. Y así nació la cinta de enmascarar, faro del arte.

 

 

 

 

Perspectiva

MUROS. Tabacalera. Madrid. Mayo 2014.

MUROS. Tabacalera. Madrid. Mayo 2014.

No quisiera que nadie pensase a raíz de la sentencia que minusvaloro la belleza de la perspectiva, tan natural. Yo mismo soy un amante del Quatrocentto italiano, donde la ilustre señora comenzó su andadura moderna. No hay que olvidar los paisajes urbanos de Masolino o los puntos de fuga de Masaccio. Todos ellos ejemplos de distinguida perspectiva.

También lo soy de la pintura barroca, donde la diagonal campa a sus anchas en pro de la realidad. La perspectiva, como la representación del movimiento, es diagonal, línea dinámica. Imaginemos los escorzos caravaggescos o las bacanales de Tiziano, tan sugerentes y magníficos. ¿Pero entonces por qué digo lo de la perspectiva?

Las palabras de Rogelio Bacón (S. XIII) son pertinentes:

¡Oh, cuán indeciblemente hermoso sería el resplandor de la sabiduria divina y cuán infinitamente se reproduciría en su beneficio, si todas las cosas palpables geométricamente contenidas en las escrituras se nos presentaran ante los ojos como formas corpóreas! Todo lo que narra la Biblia lo percibiríamos como si estuviera en nuestra presencia. (Opus majus)

Bacon fue el primero en percatarse de que la intención didáctica de la pintura gótica había fracasado, principalmente por la falta de conocimientos en perspectiva y geometría por parte de los comitentes. Así pues, instó al Papa a que se incluyesen estos elementos en la pintura con el fin de acercar las escrituras a los fieles. Gesto que determinaria la forma de pintar en los siguientes 200 años.

Llegado el Barroco, la destreza de los maestros en cuanto a perspectiva es apabullante. El movimiento helicoidal de Bernini o la exhuberancia de Rubens son memorables ejemplos de ello. No obstante, de la misma forma que el dictado del Papa determinó la pintura precedente, así ahora lo hacían las decisiones tomadas en el Concilio de Trento. Maraval explica con certeza los objetivos de aquellas conclusiones en su excelente libro La cultura del Barroco:

La cultura del Barroco no es sino el conjunto de medios culturales de muy variada clase, reunidos y articulados para operar adecuadamente con los hombres. (…) a fin de acertar práticamente a conducirlos y a mantenerlos integrados en el sistema social.

Bien. En el siglo XIII era didactismo, en el XVII manipulación. ¿Que significa así la perspectiva en el siglo XXI? A estas alturas el didactismo y la manipulación son tan sumamente sutiles que su grado evolución es ultraavanzado. Y probablemente con el consumismo como asignatura.

No quiero decir que pintar geometría en volumen sea manipular, pero si posee un marcado componente atractivo para el espectador. El reconocimiento de una forma natural sobre un plano lo obnuvila irremediablemente por su similitud con las normas ópticas de la naturaleza. Aunque quizá esa hiponisis si pueda ser vista como un tipo de manipulación.

Bien, lo que en definitiva viene a defender la dichosa frase es que el arte, en tanto que creación, ha de estar alejado irremediablemente de la naturaleza. Decimos que el arte nace con el arte abstracto.

Acordamos entonces que la perspectiva, en tanto que reflejo de la naturaleza, no es apropiada para el arte, pues es mera copia, y claro, muchísimo menos para el arte abstracto, que ha de ser siempre fiel a su definición. Sin contar con que ha sido un instrumento de adocenamiento durante siglos.

Lo que estoy tratando de decir es que abogo por un arte no efectista. Un arte reflexivo que no empache de recursos visuales o relaciones nimias. Un arte  honesto. Creo que sería un arte que se respeta más a sí mismo.

Todo esto responde a mi interés por el arte abstracto, y en particular, el geométrico.

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